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No Améis al Mundo
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Habiendo estado esclavizados al pecado, aceptamos con naturalidad que las cosas pecaminosas son satánicas; pero ¿creemos también que las cosas del mundo son satánicas? Muchos de nosotros, creo, dudamos aún de esto.

Sin embargo con cuánta claridad nos afirma la Escritura que "el mundo entero está bajo el maligno" (1Jn. 5:19).

Satanás bien sabe que, hablando en términos generales, es vano e inútil procurar enlazar a los verdaderos creyentes por medio de cosas que son positivamente pecaminosas. Se darán cuenta del peligro y lo eludirán.

De modo que ha ingeniado una red seductora, tan hábilmente confeccionada que atrapa hasta los hombres más inocentes. Huimos de los deseos pecaminosos y hacemos bien, pero cuando se trata de cosas tan inocuos como la ciencia, el arte y la educación, ¡con qué facilidad perdemos nuestro sentido de valores y caemos presa de su seducción!

ISBN: 9789588867304
Dimensiones:
14 x 21 x 1 cm
Peso: 0.235kg
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 96
Idioma: Español
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Watchman Nee

N. el 4 de noviembre de 1903 en Swatow (Fukien, China). Su abuelo To-sheng fue el primer pastor chino de la región. En 1916 ingresó en la Escuela de Enseñaza Media de la Misión Anglicana en Fuchou. Luego pasaría a la Escuela Superior de San Marcos, en el complejo educativo conocido por el nombre de Escuela o Universidad de la Trinidad de Fuchou.

Convertido a una fe viva y personal en Cristo en febrero de 1919, mediante la predicación de Yu Tsi-tu, evangelista metodista muy dotada, que había viajo extensamente entre las misiones en el norte de la China y de Corea estableciendo además su propio seminario bíblico en Shanghai.

Desde aquel momento N. entregó su vida por completo a una labor de estudio bíblico y de testimonio entre los estudiantes, así como oración y predicación en las casas y por las calles. Junto a otros jóvenes cristianos, Wang Tsai y Wang Lien-chun, se turnaba para predicar a Cristo noche tras noche a un número cada vez mayor de personas.

Al terminar sus estudios superior en la Universidad de la Trinidad decidió dedicarse por completo al ministerio de la predicación, basado en el principio de la “vida por fe” desarrollada por hombres como Jorge Müller y Hudson Taylor. Así que a partir de los 21 años se convirtió en un predicador independiente, viendose sometido a diversas pruebas de salud y duro aislamiento, aunque sin dejar el consejo y orientación de algunos misioneros amigos suyos. Desgraciadamente muchas misiones no quisieron prestar atención ni considerar sus ideas. En aquel primer período terminó su libro El hombre espiritual (junio de 1928), que expresa su peregrinaje intrior. Fue el primero y último que escribió. El resto de sus escritos son transcripciones de su predicación y enseñanza en diversos lugares y circunstancias.