En esta obra demuestra como los atributos de Dios, aquellas cosas que Dios nos ha revelado de sí mismo, son un camino para entender la vida cristiana de adoración y de servicio.
Puesto que fuimos creados a imagen de Dios, para comprender quiénes somos debemos entender quién es Él, y permitir que su carácter y su naturaleza se reflejan por medio de nosotros.
Estamos aquí para servirle y adorarle, y solamente podemos cumplir esa misión si reconocemos quién es Él. Esta es la esencia de la vida cristiana, y la fuente de toda nuestra plenitud, gozo y consuelo.